“Comer y beber, sentado, y dormir echado”

Ayer me comentaron que por qué no escribía sobre mitos y leyendas en la alimentación, y  puede que me ponga a ello algún día, aunque ahora mismo me da pereza “tirar de archivo”.  Pero si les interesa basta con que se descarguen el libro de Ramón de Cangas ” 111 mitos y leyendas alimentarias” o mejor, salgan a la calle y busquen en su librería favorita.

Aquí dejo una pista para curiosos…

En cambio, he recordado – buscado y encontrado a la tercera – un libro que leí hace mucho y me sirvió para hacer un trabajo en la asignatura de Alimentación y Cultura: “Comer sano y divertido. Otras maneras de alimentarse” de Covadonga Infantes.

De aquí si que me apetece ir extrayendo el  jugo en sucesivas entradas, porque me estoy dando cuenta que da para mucho, y la primera dosis, la recopilación de los proverbios de Iván Sorapán de Rieros, médico del Santo Oficio y de la Real Cancillería de Granada, que publicó en 1616 “Medicina española contenida en proverbios vulgares de nuestra época“, lo que se considera como el primer libro publicado en el mundo sobre refranes. Nada menos que 47 proverbios que resumen las costumbres y hábitos alimentarios y dietéticos de la época, y que sorprenden por lo acertados que son en su mayoría, y es que la gente antiguamente estoy convencido que sabía comer mucho mejor que nosotros, otra cosa es que en el S.XVII siempre se pudiera comer aquello que se necesitaba…

Tenemos algunos referidos a hábitos alimentarios como:

Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano; todo un llamamiento a practicar la mesura en los hábitos, evitando los excesos o,

De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil; refrán que me lleva a las orgías gastronómicas y demás del Imperio Romano o la Edad Media, o en el plano cinematográfico a La Grande Bouffe, o al más cercano Sangonereta, nieto del tío Paloma, en Cañas y Barro

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Los contemporáneos de Cervantes y Quevedo, tenían el pan y el vino como parte fundamental de la dieta, refranes sobre ellos hay decenas, e Iván Sorapán también recopila algunos: Pan de ayer, carne de hoy y vino de antaño, traen al hombre sano; Quién es amigo del vino, enemigo es de sí mismo – ojo, que los borrachos nunca fueron bien vistos-; De los olores el pan, de los sabores la sal – potenciando los sentidos del olfato y el gusto frente a la vista -; Con las peras, vino bebas; y sea el vino tanto, que ande la pera nadando – atención que si el vino es puro la pera flota, pero no si es aguado…¡recuperemos las peras al vino como postre!.

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No quiero aburrir con tanto refrán, pero hay algunos curiosos:

Sobre las liebres se decía que desenterraban los cadáveres y se los comían, y claro, su carne no gustaba; Si quieres comida mala, come la liebre asada. La mala fama que tenían los pescados para los más carnívoros, ¡cómo ahora!; Todo pescado es flema, y todo juego, postema. Aunque también apreciaban sus cualidades; Buena es la trucha, mejor el salmón; bueno es el sábalo cuando es de sazón.Como ya gustaba la perdiz dejando secar unos días para que la carne sea algo más tierna; Tapar la nariz y comer la perdiz, o Aceituna, una es oro; dos, plata, y la tercera mata, tranquilos, que se refiere ¡a las docenas!.

Y aquí lo dejo…de momento, porque no aprovecha lo comido, sino lo digerido

cañas y barro

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