Mi limón, mi limonero…

lemon

El limón ha sido siempre el patito feo de los cítricos, quizá por su fuerte sabor ácido, que haga que no lo consumamos de igual manera que la naranja, la mandarina, el kiwi o la fresa, sin embargo, en gastronomía, su uso como ingrediente lo convierte en imprescindible, aunque siempre tendrá sus detractores, dependiendo de lo mucho que te guste la materia prima original: ¿usted añade limón a la paella, los calamares, un filete de pechuga o un lenguado?

naranjitoex6No sé si recuerdan la famosa serie de dibujos animados con motivo del Mundial de Fútbol de 1982:  Fútbol en acción se llamaba. De la mascota, Naranjito, nos acordamos todos, pero…¿y de su fiel amigo, Citronio? En la foto aparece como resignado a su papel de secundario.

En cambio, si algo, poco, recuerdo de mi paso por el parvulario del barrio de Campanar, es el limonero que tenían en la zona descubierta para el “recreo”. Claro, yo lo debía de ver grandísimo.

Y el color, amarillo, a mi me atrae mucho, seguramente la mayoría de nosotros este color lo asociamos al sol, un girasol o…al limón.

Propiedades del limón:

Debido a su alto contenido en agua, es hidratante y muy útil su consumo como zumo.  Posee alto contenido en Vitamina C, por tanto bueno para fortalecer huesos y prevenir el escorbuto. También destaca por su ácido cítrico y sustancias de acción astringente que favorecen cicatrizar heridas en la boca, y bueno para favorecer la digestión o cortar diarreas. La vitamina C favorece también la mejor absorción de los alimentos que tienen hierro.

De los minerales destaca el potasio, por lo que puede sustituir al plátano como fuente de este mineral, y sus propiedades antibacterianas, hacen ideal su consumo cuando padecemos catarros o bronquitis. Incluso nos puede aliviar si padecemos jaqueca.

Freshly sliced sun drenched lemons.

Historia del origen del limón:

La introducción del limonero y su cultivo en España se debe a los árabes, hecho del que dan testimonio los tratados de dos importantes autores andaluces. Ibn-al-Awam, en su Libro de Agricultura, escrito en la segunda mitad del siglo XII, hace la descripción detallada de procedimientos para la multiplicación y cultivo del limonero, por lo que se deduce que se trataba de frutales perfectamente conocidos en aquella época. Ibn-el-Beithar, por esa misma época, nos ofrece su Diccionario de remedios sencillos, en el que refleja las propiedades más sobresalientes con referencia al zumo de limón, exaltando sus propiedades curativas en forma de cataplasma, y ofreciendo fórmulas distintas para su aplicación y uso.

En el periodo del Renacimiento era ya importante su difusión por el sudeste peninsular; si bien eran utilizados como árboles ornamentales, es precisamente por estas fechas cuando se inicia el aprovechamiento de sus frutos. Y es ya en pleno siglo XIX, al darse mayores facilidades para el transporte, cuando se inicia un fuerte incremento en su producción, fomentándose la transformación de terrenos de secano en regadío.

Cuando pienso en un limón, me viene enseguida el tono agudo que utiliza Bono Vox de U2, en su tema Lemon, pero la verdad es que nunca he logrado escuchar esa canción entera. En cambio, el otro día, nos acordamos del malogrado Juan Antonio Canta, ex-Pabellón Psiquiátrico, al que un limón (y medio limón) le dieron un efímero éxito…

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