Cuando visité Donostia por primera vez, un buen amigo nos alojó en su casa y la primera noche nos propuso ir «de potes» por el centro de la ciudad. Allí los pintxos saben ustedes que son un clásico. Bien, pues entramos en el primer bar, rebosante de deliciosas tapas que eliges cuando pides tu zurito, escogí una, luego otra segunda y, cuando iba a por la tercera, mi amigo me cogió del brazo, y me recordó que tocaba pasar por varios bares más. Yo me hubiese quedado allí toda la noche… Sigue leyendo
Ir de tapeo por «la otra Valencia», mola
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