Cuando hice las pruebas de selección para entrar en 1º de la E.G.B, en el Colegio Jesuitas de Campanar, era el único público o concertado de la zona por entonces, y aunque el examen me pareció que estaba chupado, no me seleccionaron. Parece ser que había mucha demanda, pocas plazas y tenían prioridad hermanos de alumnos, ex-alumnos y familiares de curas jesuitas. Pues aunque posteriormente recularon y si me admitieron (o eso me contaron mis padres), en esos meses de impasse, Orquídea y Miguel, ya habían dado con la solución y no había marcha atrás: nos íbamos a vivir a El Saler. Decisión acertadísima. Siempre les agradeceré haber pasado la infancia que tuve en semejante paraíso, a sólo 12 km de la ciudad, ¡y sin teléfono! Sigue leyendo
L’Albufera y el All i Pebre
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