Una de las últimas entradas que escribí este verano, no diré cuál, traten de adivinarla si les place, técnicamente podría estar dentro del estilo de otras que me han gustado como quedaron, como los monográficos dedicados a la horchata, la cerveza o las clóchinas, pero fallaba algo que quizás sólo yo notaba: la había escrito únicamente al percatarme que había descendido el ritmo de entradas, es decir, algo, pero poco había de sentimiento ahí. Como penitencia, en lugar de aparecer la primera, la puse en la cola, oculta entre las más recientes. Sigue leyendo
Rutinas, redes sociales y la montaña
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