En España, a diferencia de los países nórdicos, una de las muchas ventajas culinarias que tenemos es que cocinamos con aceites vegetales. El hecho de ser grasas insaturadas las hacen, tomadas en su justa medida, más saludables y beneficiosas, frente a, por ejemplo, el aumento del colesterol. Aquí, salen perdiendo las grasas animales, saturadas, y con muchas contra-indicaciones: favorecen la obesidad, colesterolemia, etc.
En un bar o restaurante, sin embargo, lo que tenemos que evitar a toda costa es que los clientes nos pongan el sambenito de que nuestro local huele a fritanga, para ello no hay más remedio que evitar freidoras o mejorar los sistemas de extracción de humos. Sigue leyendo